La soja, el colesterol y los triglicéridos

Colesterol y triglicéridos

Efectos de la soja sobre el colesterol y los triglicéridos

Algunas enzimas de nuestro organismo (proteasas) transforman la proteína de la soja en proteína de soja hidrolizada, aunque también se puede lograr en su procesado para la elaboración de alimentos con soja.

La proteína hidrolizada de soja actúa frenando la producción de colesterol en el hígado, bloqueando su absorción en el intestino y reduciendo su almacenamiento. Lo que se traduce en una menor presencia de colesterol en sangre.

Se posee evidencia científica de que la proteína de soja hidrolizada consigue reducir de forma más eficaz el colesterol en sangre que la proteína no tratada.

Estudios científicos confirman que el consumo regular de proteína de soja reduce significativamente las concentraciones de colesterol total y colesterol-LDL (colesterol que incrementa el riesgo cardiovascular). Del mismo modo, se ha comprobado que las isoflavonas de la soja acentúan la acción de estas proteínas sobre el colesterol y potencian el incremento del colesterol-HDL (colesterol con efecto cardioprotector).

Los fosfolípidos de la soja asociados a su proteína potencian la reducción de los triglicéridos. Este efecto sobre los lípidos sanguíneos es más importante en personas que tienen niveles demasiado elevados de colesterol que en la población sin este problema.

En un metaanálisis de 38 investigaciones en el que se estudiaron 743 pacientes se comprobó que, en 34 de esos estudios, la proteína de soja disminuía el colesterol total un 9,3%; las lipoproteínas de baja densidad un 12%; las lipoproteínas de muy baja densidad un 2,6%; los triglicéridos un 10,6%; y que aumentaba las lipoproteínas de alta densidad en un 2,4% con una ingesta de 47 gramos por día de proteínas de soja.

Más adelante, otro estudio realizado por el mismo autor permitió que la FDA, estableciera 25 gramos de proteína de soja por día como la cantidad recomendada para reducir el colesterol y las grasas saturadas en el plan alimentario.

Los beneficios de la soja sobre los lípidos en sangre no sólo se deben a cambios cuantitativos, sino también a cambios cualitativos:

  • Equilibra la proporción entre colesterol-LDL (con alto riego cardiovascular) y colesterol-HDL (con efecto cardioprotector).

  • Incrementa la presencia de grasas cardioprotectoras, como las grasas poliinsaturadas.

  • Evita la oxidación de los lípidos, que hace que éstos se unan a las paredes arteriales.

  • Forma moléculas transportadoras de grasa en sangre (lipoproteínas), que tienen menor atracción por las paredes de los vasos sanguíneos (cambia la estructura de las lipoproteínas).

El papel de la soja en el tratamiento de la dislipemia

La soja y la dislipemiaDe acuerdo con las guías de consenso internacionales sobre el tratamiento de la dislipemia, en pacientes con niveles de colesterol leve o moderadamente elevados, una primera intervención terapéutica consiste en modificar hábitos de vida entre los que se incluye la dieta. Se ha observado que una dieta con un bajo contenido de grasas saturadas y un aporte de proteína de soja puede ser muy eficaz en la reducción del colesterol. Hay estudios que sugieren que la proteína de soja junto a una dieta baja en calorías durante 4 semanas puede ser una alternativa segura y eficaz para disminuir los factores de riesgo cardiovascular en pacientes con hiperlipidemia (3).

Por otra parte, hay resultados publicados sobre la utilidad de la dieta rica en soja complementando la pauta de un medicamento convencional. Perece ser que la pauta de un medicamento hipolipemiante más una dieta con soja logra reducciones más importantes del colesterol que la utilización del medicamento solo.