La soja y la menopausia y perimenopausia

Menopausia y perimenopausia

La menopausia se inicia cuando la mujer deja de menstruar, algo que suele darse entre los 45 y los 55 años de edad. Gradualmente, los ovarios dejan de funcionar, lo que significa el fin de la etapa fértil. La perimenopausia es el periodo previo a la menopausia. La menopausia y la perimenopausia no son enfermedades, sino que constituyen una parte de la vida de la mujer por un proceso natural del organismo.

No obstante, la menopausia puede suponer un deterioro de la calidad de vida y un aumento del riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares, por lo que han de adoptarse las medidas necesarias de prevención. Además, se tiene que tener en cuenta que las diferencias entre mujeres y varones no se limitan a la esfera sexual y reproductiva, sino que enfermedades como las cardiovasculares se manifiestan y evolucionan de manera distinta según el sexo.

El sistema inmunológico puede verse comprometido después de la menopausia, debido a los efectos del envejecimiento y a la disminución de las concentraciones de estrógeno. Las isoflavonas de la soja, compuestos derivados de plantas con propiedades estrogénicas y antioxidantes, pueden ofrecer beneficios inmunológicos a las mujeres en esta etapa de la vida. La bebida de soja modula las poblaciones de células B y parece tener un efecto protector contra el daño del ADN en las mujeres posmenopáusicas (1).

La introducción de la soja en la alimentación diaria de la mujer puede tener efectos preventivos sobre su salud, siempre y cuando forme parte de una dieta variada y equilibrada.

Cuidar la salud

Durante la etapa menstrual, los estrógenos actúan como protectores de la salud de la mujer. A partir del inicio de la perimenopausia, la producción de estrógenos disminuye y el organismo debe readaptarse a la nueva situación. Como consecuencia, los trastornos más característicos y frecuentes son los sofocos. Este tipo de episodios se da durante un intervalo de tiempo que va de los 6 meses a los 2 años antes de entrar en la etapa del climaterio. En el 10% a 15% de las mujeres que los sufren son tan fuertes que pueden llegar a dificultar su vida social o profesional. Sin embargo, no afectan a todas por igual, las mujeres asiáticas sufren los sofocos en un porcentaje muy inferior respecto a las europeas. Diversos estudios atribuyen esta diferencia al consumo habitual de soja por parte de las mujeres asiáticas y, especialmente, a las isoflavonas que contiene, estrógenos de origen vegetal con efectos beneficiosos sobre la salud.

Desde 1995 se han desarrollado más de 40 estudios clínicos con el objetivo de evaluar la capacidad de las isoflavonas de la soja para aliviar la frecuencia o severidad de los sofocos. Las conclusiones extraídas sostienen que suplementar la dieta de la mujer con isoflavonas de soja mitiga los sofocos, síntoma habitual en la menopausia. La obtención de este beneficio se consigue mediante la ingesta de 80 mg de isoflavonas al día.

La soja y la menopausia  y perimenopausiaUna de las consecuencias de la reducción de los niveles de estrógenos es el incremento del riesgo de fracturas óseas. Recientes estudios demuestran la eficacia de las isflavonas para prevenir el problema, puesto que pueden ayudar a reducir la incidencia de fracturas óseas, promover la formación de hueso e incrementar la densidad mineral ósea en las mujeres posmenopáusicas.

Ya en 2002 la evidencia recomendaba el consumo de soja en la menopausia por sus efectos sobre la salud cardiovascular coincidentes con la caída de la producción de estrógenos y por su efecto protector de la desmineralización ósea, especialmente en las vértebras (2).

La menopausia incrementa otros riesgos, como el de sufrir enfermedades cardiovasculares, principal causa de muerte entre las mujeres españolas, incluso por encima del cáncer de mama. La mujer joven está protegida frente a la hipertensión arterial y las enfermedades cardiovasculares en comparación con el varón de la misma edad, pero a partir de la menopausia la incidencia aumenta de forma notable. Una parte esencial de la prevención cardiovascular es una dieta adecuada y, dentro de ella, el consumo de productos de soja. La Food and Drug Administration (FDA) estadounidense recomienda el consumo de 25 g de proteína de soja al día para reducir el riesgo de enfermedad coronaria, siempre y cuando se haga en el marco de una dieta cardiosaludable. La American Heart Association (AHA) aconseja que los productos de soja consumidos contengan un mínimo de 6,5 g de proteína por ración y que sean bajos en grasas saturadas, colesterol y sodio.

Los cambios metabólicos debidos a la menopausia propician el aumento de peso, por lo tanto, la adaptación de la alimentación debe hacerse atendiendo a las nuevas necesidades. En consecuencia, también se reducirá el riesgo de otras enfermedades relacionadas con el sobrepeso y la obesidad. La soja es un alimento de origen vegetal, bajo en calorías y muy equilibrado y nutritivo, una excelente opción para incluir en una dieta de control de peso.

Como conclusión, la soja aporta múltiples ventajas a la mujer. La evidencia epidemiológica indica que el consumo de productos de soja se correlaciona con la mejora de los trastornos asociados al climaterio, concretamente los sofocos, el desgaste óseo y otras enfermedades crónicas de tipo metabólico, como el sobrepeso o la arteriosclerosis y sus consecuencias cardiovasculares.

Actualmente, existen en el mercado productos de soja adaptados al gusto occidental, como las bebidas, los zumos con soja, los postres y los untables. La variedad de presentaciones, sabores y formatos permite incorporar la soja en todas las comidas del día para obtener el máximo beneficio de todas sus propiedades.

Bibliografía

1) Ryan-Borchers TA, Park JS, Chew BP, McGuire MK, Fournier LR, Beerman KA. Soy isoflavones modulate immune function in healthy postmenopausal women. Am J Clin Nutr 2006; 83: 1118-25
2) Messina MJ. Soy foods and soybean isoflavones and menopausal health. Nutr. Clin. Care. 2002;5(6): 272-82