Intolerancia a la lactora y soja

Intolerancias alimentarias

Por norma general, las personas pueden tomar muchos tipos de alimentos sin que éstos les afecten. Pero, en algunos casos, un alimento puede ocasionar una reacción adversa al ser ingerido. Estas reacciones pueden deberse a:

  • Una aversión psicológica a un alimento.

  • Una alteración de la mucosa intestinal.

  • Un origen tóxico.

  • Un origen no tóxico.

La World Allergy Organization denomina hipersensibilidad a los alimentos a las reacciones de origen no tóxico. Existen diferentes causas que dan lugar a este tipo de reacciones, en unos casos son de tipo alérgico (como la alergia a las proteínas lácteas, al huevo, a los cacahuetes o al gluten) y en otros no (por ejemplo, la intolerancia a la lactosa).

¿Qué es la alergia a la proteína láctea?

Este tipo de alergia suele ser común entre la población lactante (con una prevalencia de entre el 0,4% y el 5%), sobre todo cuando hay antecedentes familiares, aunque tiende a desaparecer antes de los 5 años de edad. Las alergias alimentarias, en general, afectan a un promedio del 1% a 2% de la población adulta.

Esta alergia se debe a una reacción desmesurada mediada por las IgE que hace el sistema inmunitario cuando el alérgeno entra en contacto con el organismo, en este caso el alérgeno es la proteína láctea. Los síntomas suelen aparecer entre pocos minutos y una hora después de la ingestión del alimento que lo causa. Los más frecuentes son:

  • Dolor y distensión abdominal.

  • Vómitos.

  • Diarrea.

  • Urticaria en la piel.

  • Dificultad al respirar.

¿Qué es la intolerancia a la lactosa?

Este problema es el otro motivo que impide que la leche sea bien tolerada por las personas que lo padecen; aproximadamente un 70% de la población adulta mundial, según datos de la EFSA, presenta intolerancia a la lactosa, aunque no todos presentan síntomas. A diferencia de la alergia a la proteína láctea, la intolerancia a la lactosa es un fenómeno mucho más común entre adultos, causado por un déficit metabólico y no por una reacción alérgica.

La lactosa es el hidrato de carbono específico de la leche. La intolerancia a la lactosa se debe a la falta de lactasa, enzima intestinal cuya función es digerir la lactosa. Los síntomas más frecuentes suelen ser:

  • Náuseas.

  • Flatulencias.

  • Diarrea.

¿Cómo prevenir la alergia a la proteína láctea y la intolerancia a la lactosa?

La leche es un alimento básico en la alimentación de la población general. Aporta una serie de nutrientes muy necesarios, como las proteínas, los glúcidos, el calcio y otros minerales y vitaminas, imprescindibles para conseguir un buen desarrollo de niños y adolescentes, y para el mantenimiento adecuado del organismo a todas las edades.

En la época de crecimiento infantil y la adolescencia, estos problemas adquieren especial relevancia, puesto que es necesaria una nutrición que cubra los requerimientos del organismo para conseguir un desarrollo físico y cognitivo adecuado a la edad. Ante estos casos de intolerancia y alergia, debe modificarse la dieta con el objetivo de prevenir una posible malnutrición. La excelente composición nutricional de la soja y, fundamentalmente, el hecho de que la soja y sus derivados estén libres de lactosa y proteína láctea hacen de ella una opción muy aconsejable para asegurar las necesidades nutricionales.

El comité de nutrición de la Asociación Española de Pediatría (AEP) apoya las recomendaciones de la Academia Americana de Pediatría (AAP) sobre el consumo de fórmulas de soja específicas en lactantes con síntomas de alergia asociados a IgE, sobre todo después de los 6 meses de edad. La introducción de la soja en la alimentación del niño deberá hacerse paulatinamente y siempre bajo supervisión pediátrica. La introducción de la soja en la alimentación de la primera infancia debe hacerse en relación a las distintas etapas:

  • De los 4 a los 6 primeros meses: periodo de lactancia exclusiva, preferentemente materna o con una fórmula de inicio.

  • Entre los 6 y los 12 meses: periodo transicional, con leche materna o una fórmula de continuación que puede ser a base de soja, además de la introducción de la alimentación complementaria.

  • Entre los 12 y los 24 meses: periodo de adulto modificado. La alimentación se asemeja cada vez más a la del adulto y ya pueden tomarse productos derivados de la soja como las bebidas de soja.

Diversas investigaciones demuestran que los niños alimentados con preparados de soja tienen una composición corporal y un ritmo de crecimiento y maduración muy similar a los de los que se alimentan con fórmulas preparadas de leche, es decir, que tanto unos productos como los otros aportan los nutrientes necesarios para un buen crecimiento. También se ha comprobado que, en casos de malnutrición, la soja ayuda a recuperar el peso y la altura adecuados para la edad del niño.

Aproximadamente el 25% de los niñs;os en Estados Unidos recibe fórmulas con aislado de proteína de soja debido a varias razones que incluyen alergias a las proteínas de la leche o intolerancia a la lactosa. Tanto la Academia Americana de Pediatría como la U.S. Food and Drug Administration apoyan el uso de fórmulas con aislado de proteínas de soja como seguras y adecuadas para la alimentación normal de niños que no pueden ser alimentados con leche materna o de vaca (1, 2).

En la infancia y la adolescencia debe mantenerse una buena hidratación y una alimentación sana, completa y variada. En este sentido, alimentos derivados de la soja, como las bebidas de soja, pueden ser una buena alternativa. aportan todos sus beneficios, además de presentar una muy buena digestibilidad, tener un coste inferior al de las leches especiales para intolerancias y ofrecer un sabor mucho más agradable.

En conclusión, la soja es un alimento muy completo con un elevado valor nutritivo, apto para todas las edades y, especialmente, en situaciones en las que la dieta deba ser modificada, como la alergia a las proteínas lácteas y la intolerancia a la lactosa. Diversos estudios demuestran que el consumo de soja es seguro y que los lactantes alimentados con fórmulas de soja tienen un desarrollo y crecimiento dentro de los valores de referencia. Las principales sociedades pediátricas avalan su consumo. Cuando la alergia o la intolerancia persisten en el niño mayor de 5 años y en la adolescencia, es imprescindible adaptar la alimentación diaria a una dieta libre en lactosa o proteína láctea.

Las propiedades de la soja la convierten en un alimento muy adecuado en cualquier situación, pero especialmente en circunstancias en las que es necesario modificar la dieta o suplementarla, como sucede en las patologías descritas, en estados de desnutrición o ante problemas digestivos puntuales, como gastroenteritis, intoxicaciones u otras afecciones.

Bibliografía

1. Hillman LS, Chow W, Salmons SS, Weaver E, Erikson M, Hansen J. Vitamin D metabolism, mineral homeostasis, and bone mineralization in term infants fed human milk, cow milk-based formula, or soy-based formula. J Pediatr. June 1988;112(6):854 74
2. Giampietro PG, Bruno G, Furcolo G, Casati A, Brunetti E, Spadoni GL, Galli E. Soy protein formulas in children: no hormonal effects in long-term feeding. J Pediatr Endocrinol Metab. Feb 75 2004;17(2):191-6