Las isoflavonas de la soja

Las isoflavonas

Las isoflavonas son un tipo de flavonoides que forman parte de la familia de los polifenoles. Los flavonoides son específicos de las plantas y abundan en la acerola, el brócoli, la cereza, la endivia, la naranja, el puerro, el rábano, la remolacha, la uva, el té verde y negro, en el vino tinto y la cerveza, y en la soja y todos los alimentos derivados de ésta. En la planta intervienen en el control del crecimiento y su diferenciación.

El organismo humano no es capaz de sintetizarlos, por lo que deben ser ingeridos a través de la dieta. Si se toman de forma habitual, aportan una serie de efectos saludables y protectores para la salud.

El tipo de flavonoides más abundantes son las isoflavonas y el único alimento que las contiene en cantidades relevantes para el organismo es la soja. La concentración de isoflavonas en la semilla seca puede alcanzar hasta 300 mg/100 g, mientras que en la harina de soja, en torno a los 150-200 mg/100 g. En estado natural se encuentran unidas a las proteínas de la soja. En los productos de soja se encuentran los precursores (la genistina, la daidzina y la glicitina) de las isoflavonas más abundantes: genisteína, daidzeína y gliciteína. Los precursores se activan como isoflavonas en el intestino, pero entre un 30 y un 40% de personas tienen dificultad para hacer esta transformación.

Un gran número de estudios han demostrado que la ingesta habitual de isoflavonas en cantidades adecuadas tiene los siguientes efectos saludables sobre el organismo humano: 

  • Acción estrogénica.

  • Reducción del riesgo de enfermedad cardiovascular.

  • Acción antioxidante.

  • Inhibición enzimática y otros efectos saludables.