La soja en la edad avanzada

La soja en la edad avanzada

La tercera edad se caracteriza por determinados cambios en la persona que afectan a la alimentación, como:

  • Pérdida sensorial.

  • Cambios en la composición corporal.

  • Posibles discapacidades.

En este período de la vida existe cierto riesgo de malnutrición y deshidratación, algo que depende del estado general de la persona. Por otra parte, el envejecimiento también comporta un mayor riesgo de afecciones cardiovasculares, de tipo digestivo o endocrino, de los huesos y articulaciones, y trastornos mentales como la demencia o la depresión. En muchos casos, estas enfermedades conllevan la hipermedicación, que puede tener efectos secundarios como náuseas, diarrea o pérdida del hambre, desembocando en problemas de desnutrición.

En general, las personas mayores suelen ingerir menos alimentos. Con la edad, las necesidades energéticas disminuyen, pero la capacidad de absorber nutrientes también se ve reducida. Esta compleja situación comporta que las personas mayores necesiten una dieta de poco volumen, pero de alta densidad nutricional. En este sentido, introducir soja y alimentos derivados de esta legumbre en la alimentación diaria representa un suplemento nutricional muy significativo.

La soja y la función cognitiva

En la última década se han estudiado los beneficios de los fitoestrógenos, especialmente de las isoflavonas de la soja, sobre determinadas funciones mentales en la población anciana.

Todavía existe cierta controversia acerca de la capacidad de la soja para mejorar las funciones mentales en la población de mayor edad. Aunque se han publicado resultados que no demuestran diferencias entre ancianos que tomaron regularmente soja y otros que no la tomaron durante un periodo de tiempo, también existen estudios realizados con rigor científico en los que se concluye que las isoflavonas mejoran algunas formas de memoria (visual, a corto plazo y espacial) y algunas funciones mentales coordinadas por el lóbulo frontal del cerebro.

En el estudio SOPHIA (Soy and Post-menopausal Health in Aging) se vio que la administración de suplementos de isoflavonas en mujeres post-menopáusicas mostró mejoras en funciones cognitivas, especialmente la memoria verbal.

Estudios experimentales demuestran que las isoflavonas de la soja pueden bloquear determinadas reacciones químicas en el tejido nervioso que explicarían su actividad neuroprotectora sobre las células cerebrales. No obstante, la mayoría de investigadores implicados en estos estudios se muestran cautos y recomiendan el desarrollo de más estudios confirmatorios.

La soja, además, contiene un fosfolípido al que se atribuye la capacidad de mejorar la función de las membranas neuronales.

La soja y el incremento del riesgo cardiovascular con la edad

Uno de los factores que no se pueden modificar y que incrementa el riesgo de padecer una enfermedad coronaria o circulatoria es la edad.

En la población de mayor edad aumenta la prevalencia de enfermedades relacionadas con el riesgo cardiovascular (diabetes, alteraciones del colesterol, hipertensión, obesidad, etc.). Existe evidencia científica de que una dieta habitual con alimentos que contengan suficiente soja reduce el riesgo cardiovascular.

Efecto antiedad de la soja

La principal causa del envejecimiento es la pérdida de la capacidad de renovación de los tejidos humanos. Entre las agresiones que habitualmente reciben los tejidos destacan los procesos de oxidación celular. Las funciones normales de las células conducen a la producción de ciertos “residuos tóxicos” que se producen por esta oxidación y se conocen como radicales libres. En condiciones normales, el organismo neutraliza y elimina estos residuos.

El consumo regular de soja puede garantizar un aporte de isoflavonas a través de la dieta, que tienen un efecto antioxidante y pueden proteger los tejidos orgánicos del daño celular.

Aplicadas directamente en la piel, se ha demostrado el efecto reparador de las isoflavonas porque impiden las alteraciones del ADN celular. También se ha demostrado su efecto antiedad cuando se incorporan a la dieta, reparando tejidos dañados por los rayos UV.